Soñamos con una sede propia y ampliada donde cada Persona Mayor tenga su espacio, su jardín y su historia visible en las paredes. Un lugar donde llegar no se sienta como llegar a un hogar prestado, sino a uno propio.
Soñamos con más voluntarios, más jóvenes que descubran que acompañar a quien vivió antes que ellos no es una obligación moral —es un privilegio. Soñamos con brigadas médicas permanentes, con talleres de arte y memoria, con paseos al río.
Y soñamos, sobre todo, con que ningúna Persona Mayor de Bucaramanga tenga que envejecer solo. Ese sueño ya lo perseguimos hace mas de cuarenta años. Hoy lo seguimos persiguiendo, contigo.